Las Tecnologías de la Comunicación
y la Información (TIC´s) son herramientas innovadoras, motivadoras y dinámicas
en el aula de clases. Son de gran ayuda y cuando se implantan como estrategia
metodológica, se busca en los educandos un aprendizaje significativo, asimilado
de forma no tradicional sino moderna y actual. La educación debe asegurar a
todos los ciudadanos la comprensión de las peculiaridades de la cultura en la
que viven, permitir el desarrollo de sus capacidades y prepararles para el
mundo laboral, de modo que puedan realizarse integralmente como personas y como
ciudadanos. Esta cultura, entendida como conjunto de representaciones, reglas
de conducta, ideas, valores, formas de comunicación y pautas de comportamiento
aprendidas (no innatas) que caracterizan a un grupo social (Quintanilla, 1992),
se genera y mantiene socialmente. Cuando la cultura y la sociedad en que se
desarrolla cambian de manera significativa, la educación también debe cambiar
para seguir desarrollando su función transmisora, de ahí que los profundos
cambios que están generando lo que llamamos “sociedad de la información” deban
tener su reflejo en la educación: acceso a información a nivel planetario,
nuevos instrumentos que aprender, nuevos entornos de aprendizaje, nuevos medios
didácticos a disposición de los docentes, ruptura del marco espacio-temporal,
nuevas herramientas, nuevas forma de emplear estas herramientas para aprender y
nuevas necesidades sociales a las que no se podrá dar respuesta sino a través
de transformaciones profundas. No sólo la aparición e implantación de nuevas
tecnologías influye en la sociedad y, en consecuencia, en la educación que esa
sociedad proporciona a sus miembros, sino que la propia sociedad evoluciona de
modo que plantea nuevas necesidades a las que el sistema educativo debe dar
respuesta.
Ante estos fenómenos, las TIC´s
y por añadidura la educación, deben ser capaces de crear un ciudadano más
universal y respetuoso con las diversas culturas dentro y fuera de sus
fronteras físicas tradicionales. Este tipo de formación no puede ser asumida
exclusivamente con las estructuras educativas de hace unas décadas, muy rígidas
en las condiciones espacio-temporales en las que se desarrollaban: seguimiento
de estudios durante largos períodos de tiempo, formato educativos rígidos,
necesidad de asistir a clases un número elevado de horas en un lugar un momento
determinados, limitaciones de plazas en aulas y laboratorios, entre otras. La
educación se ve así en el doble papel de transformadora y transformada, lo cual
implica una serie de cambios como reacción a este doble proceso:
a) Omnipresencia de las TIC´s: la presencia de la tecnología ya noes marginal sino que la encontramos en todos los ámbitos de la educación.
a) Omnipresencia de las TIC´s: la presencia de la tecnología ya noes marginal sino que la encontramos en todos los ámbitos de la educación.
b) Nuevos espacios de trabajo: las aulas cambian para
incorporar la tecnología (proyectos, pizarras electrónicas, espacios
compartidos).
c) Cambios en la cultura de los centros de enseñanza:
las TIC´s dejan de ser un elemento didáctico marginal y minoritario para
convertirse en parte cotidiana del proceso educativo.
d) Cambios en la organización de los centros: la
introducción de las TIC´s también afecta a la organización (páginas web de
centro, correo electrónico, ventanillas electrónicas, entre otras; son
incorporadas a la gestión diaria).
e) Integración de las TIC´s como materia curricular en
diversas materias o como saber instrumental.
f) Alfabetización tecnológica para profesores y
estudiantes como primer paso.
g) Nuevos instrumentos didácticos y nuevas metodologías
adaptados o sacando provecho de los nuevos medios.
Ahora bien, para profundizar
en estas dinámicas, es importante que desarrollemos algunos conceptos teóricos.
I. El desarrollo de conceptos.
La
tecnología. Es
motor del avance e influye en el proceso social y económico, y sus usos no
tienen por qué restringirse al ámbito comercial. Sin duda alguna, estamos en un
período de constante innovación, salpicado por la crisis económica, a la que
solo se le hará frente con el desarrollo tecnológico, siempre y cuando se haga
un uso adecuado del mismo. Es necesario
poner las tecnologías al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio
de la tecnología, hacer un uso certero y adecuado de las mismas, siempre
dispuestas para el beneficio y bienestar de todos. El
uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) en los
ámbitos educativos, debe asociarse preferentemente con el diseño de proposiciones de aprendizaje que sean efectivas, actuales y modernas (en un sentido de época) y
estimulantes, pero rehuyendo cualquier tentación de control o sistematización
absoluta del acto educativo. Las potencialidades y posibilidades que nos
ofrecen estas tecnologías encierran un riesgo epistemológico grave como seria
el confundir la educación con la fabricación de los otros, olvidando quien es el
verdadero sujeto de la educación y el carácter libre y autónomo de éste. La fuerza de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC´s) en los ámbitos educativos radica en su
capacidad de innovación en el diseño de proposiciones de aprendizaje; su
debilidad en la libertad del sujeto de la educación y en la misma
impredecibilidad del acto educativo. En este contexto, Meirieu menciona:
En suma: la segunda exigencia de la revolución copernicana en pedagogía
consiste en reconocer a aquél que llega como una persona que no puedo moldear a
mi gusto. Es inevitable y saludable que alguien se resista a aquél que le
quiere “fabricar”. Es ineluctable que la obstinación del educador en someterle
a su poder suscite fenómenos de rechazo que sólo pueden llevar a la exclusión o
al enfrentamiento. Educar es negarse a entrar en esa lógica (Meirieu, 1998:
75).
En nuestro sistema cultural los medios de
enseñanza se desarrollan como consecuencia de las necesidades sociales del ser
humano y en especial por el carácter científico del aprendizaje y la
enseñanza. Ellos deben servir para
mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los académicos y estudiantes,
en ningún momento para deshumanizar la enseñanza. Los medios no deberán sustituir la función
educativa y humana del profesor, ya que es él quien dirige, organiza y controla
el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es fundamental que los
profesionales de la educación comencemos a plantearnos no solo la forma en que
los medios instruccionales y en especial las nuevas tecnologías de la
información han sido incluidas en los documentos y en la cotidianeidad del aula
hasta el momento, sino también como es necesario que realmente sean
incorporados. Algo es seguro, debemos
estar dispuestos a redefinir de alguna manera nuestro rol asumiendo que esto
supone un riesgo que debemos estar preparando a asumir en cuanto al uso de los
medios instruccionales como técnicas y métodos de enseñanza. El educador, pues, ha
de transformarse en diseñador, gestor, animador, y asesor, de experiencias de
aprendizaje que no están condicionadas por el horario, por la distancia o por
su propias limitaciones personales; ante esto el docente debe navegar contra la
corriente y así fomentar la creatividad, educar para la diversidad, generar
experiencias compartidas y contextualizadas. Por consiguiente, los medios instruccionales deben y pueden
colaborar activamente en los procesos de cambio activamente en el sistema
educativo.
Las
estrategias didácticas: estrategias
de enseñanza y las estrategias de aprendizaje. Las estrategias de enseñanza
tienen una doble utilidad: la primera, promover la mayor cantidad y calidad de
aprendizajes significativos, lo cual implica un valor pedagógico indiscutible;
y la segunda, para introducir a los estudiantes cómo elaborarlas, de tal manera
que posteriormente, con ayudas, explicaciones y ejercitaciones apropiadas
lleguen a aprenderlas y utilizarlas como estrategias de sus aprendizajes. Lo
primero que pensamos los maestros es ¿contenidos o estrategias? Y la respuesta
es sencilla: hay que enseñar ambas cosas. Para que el conocimiento se utilice
de forma que permita interpretar nuevas situaciones, pensar, razonar y
aprender; los alumnos deben elaborar y cuestionar lo que se les enseña,
examinar la nueva información con relación a las informaciones pasadas y
construir las nuevas estructuras de las ideas. El procesamiento profundo sólo
ocurre cuando los estudiantes transforman o expresan el conocimiento en su
propio lenguaje y lo ajustan a su esquema previo para ese conocimiento. La
enseñanza de estrategias es suscitar una motivación fuerte para utilizarlas. El
primer paso es introducir una estrategia: ¿cómo usar esa estrategia? ¿por qué
me será útil usarla? y ¿cuándo la puedo usar?. El segundo paso es hacer
comparaciones y/o ventajas de una situación de aprendizaje con estrategias y
sin estrategias; y el tercer paso, discutir con los estudiantes el por qué se
introduce y se práctica esa estrategia. Por otro lado, las estrategias de
aprendizaje ayudan a nuestros estudiantes a conocer y utilizar un procedimiento
o más, para solucionar un trabajo concreto, desde actividades que podamos
plantearles, las cuales irán encaminadas a asegurar la correcta aplicación de
ese procedimiento, repitiendo los pasos correctos de su utilización. Pero si
además favorecemos el análisis de las ventajas de un procedimiento o la
reflexión sobre cuándo y por qué es útil, valorando el proceso de resolución de
la tarea, estaremos enseñándole a “aprender a aprender”, que es uno de los
objetivos más valorados y perseguidos en la educación.
La
identidad. En el ámbito educativo,
la identidad se manifiesta como la toma de conciencia de las diferencias y las
similitudes referidas a comunidades, grupos sociales y entidades con procesos
históricos similares o disímiles. El tratamiento a la dimensión identitaria de
la educación implica la cosmovisión integral de los diferentes ámbitos de
resolución social, natural y cultural del fenómeno, donde las relaciones del
pasado y del presente se resumen en las culturas, proyecciones espirituales,
imaginario social, formaciones políticos sociales, modos de producción y de
vida; que han adoptado desde el pasado formas económicas, sociales y culturales
propias. En este contexto, Linares (2006)[1]
afirma que concebimos a la
identidad universitaria, como el conjunto de repertories culturales compartidos
por la comunidad universitaria, a partir de los cuales se definen a sí mismos,
orientan sus acciones y otorgan sentidos a sus prácticas cotidianas. Entendida
así, la identidad universitaria, no resulta del simple hecho de ser miembros de
la comunidad educative, sino de un proceso social que implica conocer y
compartir los valores, al historia, las tradiciones, los símbolos, las
aspiraciones, las prácticas cotidianas y los compromisos sociales que conforman
el ser y quehacer de la universidad. Luego entonces, el sentido de pertenencia
que significa conocer y reconocer en aquello que identifica a la institución y
actuar conforme a los lineamientos establecidos por ésta, surge y se desarrolla
en la interacción cotidiana de los universitarios entre sí. Como toda
identidad, la universitaria se manifiesta en dos niveles: el simbólico y el de
conciencia. El primero esta constituído por los símbolos institucionales
heredados en el desarrollo de nuestra educación, y el nivel de conciencia
consiste en la internalización tanto del significado de los símbolos, como de
los fines y compromisos sociales que se espera de cualquier institución de
nivel superior panameña.
La identidad universitaria
es una virtud que debe fortalecer a toda persona que ha tenido la oportunidad
de dormarse profesionalmente en una institución de cultura abierta al tiempo y
al conocimiento. La identidad es tener plena conciencia de ser integrante de
una comunidad universitaria, es decir, sentir, participar y estar vinculado
permanentemente y activamente a las acciones y valores que le son comunes a los
universitarios. Es un sentimiento de lealtad, respeto, agradecimiento, orgullo
y responsabilidad, para contribuir al engrandecimiento institucional. A su vez,
la identidad incluye el sentido de pertenencia por tener o haber tenido el
privilegio de estudiar en la universidad, de haber obtenido un título o un
grado, de tenerla todavía en la memoria, acompañada de nostalgia y reminiscencia
del pasado como estudiante. La pertenencia también se expresa mediante acciones
que promuevenlos valores universales. En esta situación los egresados ostentan
con orgullo los pines con los símbolos de la institución universitaria. El
orgullo institucional por su parte, es la satisfacción de pertenecer a una
institución de prestigio, es el amor y respeto por la institución educative que
lo alberga o bien que lo formó profesionalmente. Es también el compromiso de
cumplir con la ética universitaria que se sintetiza en el juramento del examen
de grado. Los símbolos evocan pues, valores, y motivan los sentimientos de
identidad, de orgullo y de pertenencia. En este contexto, para la contrucción
de la identidad universitaria panameña, deberemos incentivar una serie de
valores como: cientificidad, humanismo, preeminencia de la cultura, igualdad,
libertad, autonomía, calidad, excelencia, ayuda mutua, apertura, integración,
entre otros; convirtiéndose en los principales ejes conductores y orientadores
del desarrollo institucional educativo.
La ética. Tiene que ver con un conjunto de valores y
principios, que relacionan la moral y honestidad con la que un individuo
emprende, desarrolla y culmina una determinada profesión universitaria. El
quehacer sustancial de la universidad es procurar un ambiente que favorezca el
desarrollo y la realización de todos sus integrantes, y a través, de ellos
beneficiar la sociedad entera. La ética universitaria tiene a su cargo mostrar
los medios y componentes necesarios para la construcción de ese ambiente. Uno
de los elementos indespensables de la ética universitaria que deberá existir en
cualquier centro educativo, es el compromiso con la verdad por el ejercicio de
pensamiento. La institución universitaria debe siempre comenzar por abrir las
puertas que nos conducen a un mundo de verdades y no de falsedades. En esta
dinámica, De la Isla menciona:
Así como todo sistema filosófico se inicia con el problema de la verdad,
de la legitimación del conocimiento para justificar otras incursiones en la
cosmología, en la metafísica, en la estética…así la universidad debe empezar
por abrir la puerta que conduce al mundo de verdades y no de falsedades… el
deber ético más importante de la universidad es mostrar, iluminar a los
estudiantes la puerta de la caverna para salir de ella y auxiliarlos en la
escabrosa y dolorsa demostración y reconocmiento de las sombras como sombras.
(De la Isla, 2004: 2-3).
Hay algunos medios
indispensables para la formación de una conciencia ética en la educación.
Siguiendo al autor (2004: 6), nos dice por la esencia del quehacer
universitario, la evidencia intelectual ha de ser el medio más poderoso. Ningún
problema existe para demostrar la dignidad intrínseca de los seres humanos, el
derecho que tienen a ser tratados como iguales, el derecho, por el sólo hecho
de ser personas, de poder disponer de todos los elementos para formular y
realizar su proyecto de vida. Otro medio indispensable para la formación ética
de responsabilidad social (que debería ser un requisito para entregar el título
universitario), es la práctica de la justicia institucional. Una universidad
forma hábitos, actitudes justas, si es un centro educativo donde gobierna la
razón y se vive la justicia: un lugar en el que los estudiantes puedan
encontrar los medios y oportunidades convenientes para su desarrollo personal
en los planos intelectual, estético, espiritual y moral. Donde los maestros
investigan, generan y comunican conocmientos, muestran caminos deseables con
sus propias vidas, comunican a sus alumnus el placer de saber, pero también
disponen de posibilidades económicas académicas y culturales para crecer y
proyectar su crecimiento. Allí los funcionarios están preparados para
organizar, decidir, ordenar, innovar, gobiernan y se encargan de ordenar fines
y medios de la universidad en todos sus niveles, y los individuos de la
administración y de servicio hacen muy bien lo que les corresponde pero reciben
un salario “justo”, y ademas cuentan con elementos para cultivarse y poder
ascender a desempeños más deseables y de mayor calidad (De la Isla, 2004: 6-7).
Otro elemento muy importante para la formación de una conciencia éticamente
responsable es un verdadero servicio social. El estudiante debe tener
conocimiento de la realidad nacional: las hirientes diferencias sociales, la
angustiosa pobreza de la mayoría junto a la obscena abundancia de unos cuantos,
el drama del desempleo, la desesperación de los que carecen de hogar o de un
simple refugio, los obligados a un trabajo humillante por la necesidad, los
marginados de los servicios de salud, de educación, de posibilidades mínimas de
una vida con elemental dignidad… Los estudiantes todos deben conocer esta
realidad y, mejor todavía, deben experimentarla y procurar solucionarla según
sus posibilidades. Los universitarios deben retribuir a la sociedad, por lo
menos, en la medida de lo que han recibido (De la Isla, 2008: 6-7). En este
contexto, la universidad panameña deberá transformar el mundo educativo por la
gran calidad de una buena parte de sus profesores, de sus investigadores, de
sus estudiantes y sus egresados. Deberá realizar su misión, instalada como
conciencia crítica de la sociedad, con su labor ética, con su voz fuerte y
autorizada por su libertad, independencia y autonomía, por su honestidad y por
la defensa de los grandes bienes de todos los ciudadanos panameños.
II. La metodología docente en la enseñanza de las
Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC`s).
La metodología de enseñanza
que se desarrolle debe caracterizar por cuestionar el monopolio del libro de
texto como fuente única del conocimiento y estimular en el alumnado la búsqueda
de nuevas informaciones a través de variadas fuentes y tecnologías, así como la
reflexión y el contraste crítico permanente de los datos. Enseñar con ordenadores
en una perspectiva constructivista significa plantear problemas para que los
propios estudiantes articulen planes de trabajo y desarrollen las acciones
necesarias con la tecnologías cara a construir y obtener respuestas
satisfactorias a los mismos de forma que aprendan a expresarse y comunicarse a
través de las distintas modalidades y recursos tecnológicos. Frente al
aprendizaje como una experiencia individual el reto es utilizar la tecnología
para generar procesos de aprendizaje colaborativo entre los alumnos.
Según Cabero (2000), las
características en general de las TIC´s empleadas en la educación son:
inmaterialidad o virtualidad, interconexión, interactividad, instantaneidad,
gran calidad de imagen y sonido, posibilidad de digitalización, innovación,
penetración en todos los sectores, creación de nuevos lenguajes expresivos,
potenciación a una audiencia segmentada, tendencia a la automatización,
diversidad y, capacidad de almacenamiento y catalogación. En cualquier caso,
las TIC´s aportan una serie de posibilidades nuevas cuyas potencialidades es
necesario explotar que podríamos resumir en:
a) Fácil acceso a todo tipo de información, sobre
cualquier tema y en cualquier formato (textual, icónico, audiovisual).
b) Disponibilidad de todo tipo de instrumentos para
procesar todo tipo de datos.
c) Canales de información inmediata síncrona o
asíncrona a nivel global.
d) La posibilidad de automatizar gran cantidad de
bases.
e) La interactividad de automatizar gran cantidad de
tareas.
f) La interactividad en casi todos los aspectos.
g) Homogeneización (relativa) de códigos y formatos.
h) Internet aporta en particular: descentralización,
globalización, fácil actualización y poder de comunicación.
En este contexto, a
continuación se señalan tres puntos esenciales que debe tener la dimensión
metodológica tecnológica:
1) Asesoramiento en el uso de recursos. Los medios
coadyuvan a conformar los esquemas mentales y actúan como mediadores entre la
realidad y la estructura mental.
2) Asesoramiento en el uso eficaz y eficiente de las
herramientas tecnológicas e instrumentos informáticos, proponiendo en el uso de
las TIC´s como medio de comunicación.
3) Dar ejemplos en la selección, uso y organización de
los recursos tecnológicos educativos.
Nuestro alumnado se
desenvuelve en un mundo interactivo, es decir, donde la relación con otros
individuos será primordial. Es por esto que, enseñar a pensar, a comunicarse y
a interactuar, son objetivos primordiales en la enseñanza. La utilización de
técnicas de aprendizaje variadas pueden ser una herramienta útil para ayudar al
estudiantado a desarrollar tan importantes destrezas.
[1]
Conferencia presentada por el
Mtro. Alejandro Linares Zarate, en el marco de las Jornadas Educativas de la
Universidad Autónoma del Estado de México, 30 de marzo de 2006.
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