martes, 28 de enero de 2014

METODOLOGÍA


Las Tecnologías de la Comunicación y la Información (TIC´s) son herramientas innovadoras, motivadoras y dinámicas en el aula de clases. Son de gran ayuda y cuando se implantan como estrategia metodológica, se busca en los educandos un aprendizaje significativo, asimilado de forma no tradicional sino moderna y actual. La educación debe asegurar a todos los ciudadanos la comprensión de las peculiaridades de la cultura en la que viven, permitir el desarrollo de sus capacidades y prepararles para el mundo laboral, de modo que puedan realizarse integralmente como personas y como ciudadanos. Esta cultura, entendida como conjunto de representaciones, reglas de conducta, ideas, valores, formas de comunicación y pautas de comportamiento aprendidas (no innatas) que caracterizan a un grupo social (Quintanilla, 1992), se genera y mantiene socialmente. Cuando la cultura y la sociedad en que se desarrolla cambian de manera significativa, la educación también debe cambiar para seguir desarrollando su función transmisora, de ahí que los profundos cambios que están generando lo que llamamos “sociedad de la información” deban tener su reflejo en la educación: acceso a información a nivel planetario, nuevos instrumentos que aprender, nuevos entornos de aprendizaje, nuevos medios didácticos a disposición de los docentes, ruptura del marco espacio-temporal, nuevas herramientas, nuevas forma de emplear estas herramientas para aprender y nuevas necesidades sociales a las que no se podrá dar respuesta sino a través de transformaciones profundas. No sólo la aparición e implantación de nuevas tecnologías influye en la sociedad y, en consecuencia, en la educación que esa sociedad proporciona a sus miembros, sino que la propia sociedad evoluciona de modo que plantea nuevas necesidades a las que el sistema educativo debe dar respuesta.
Ante estos fenómenos, las TIC´s y por añadidura la educación, deben ser capaces de crear un ciudadano más universal y respetuoso con las diversas culturas dentro y fuera de sus fronteras físicas tradicionales. Este tipo de formación no puede ser asumida exclusivamente con las estructuras educativas de hace unas décadas, muy rígidas en las condiciones espacio-temporales en las que se desarrollaban: seguimiento de estudios durante largos períodos de tiempo, formato educativos rígidos, necesidad de asistir a clases un número elevado de horas en un lugar un momento determinados, limitaciones de plazas en aulas y laboratorios, entre otras. La educación se ve así en el doble papel de transformadora y transformada, lo cual implica una serie de cambios como reacción a este doble proceso:
a) Omnipresencia de las TIC´s: la presencia de la tecnología ya noes marginal sino que la encontramos en todos los ámbitos de la educación.
b) Nuevos espacios de trabajo: las aulas cambian para incorporar la tecnología (proyectos, pizarras electrónicas, espacios compartidos).
c) Cambios en la cultura de los centros de enseñanza: las TIC´s dejan de ser un elemento didáctico marginal y minoritario para convertirse en parte cotidiana del proceso educativo.
d) Cambios en la organización de los centros: la introducción de las TIC´s también afecta a la organización (páginas web de centro, correo electrónico, ventanillas electrónicas, entre otras; son incorporadas a la gestión diaria).
e) Integración de las TIC´s como materia curricular en diversas materias o como saber instrumental.
f) Alfabetización tecnológica para profesores y estudiantes como primer paso.
g) Nuevos instrumentos didácticos y nuevas metodologías adaptados o sacando provecho de los nuevos medios.
Ahora bien, para profundizar en estas dinámicas, es importante que desarrollemos algunos conceptos teóricos.


I. El desarrollo de conceptos.
La tecnología. Es motor del avance e influye en el proceso social y económico, y sus usos no tienen por qué restringirse al ámbito comercial. Sin duda alguna, estamos en un período de constante innovación, salpicado por la crisis económica, a la que solo se le hará frente con el desarrollo tecnológico, siempre y cuando se haga un uso adecuado del mismo. Es necesario poner las tecnologías al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la tecnología, hacer un uso certero y adecuado de las mismas, siempre dispuestas para el beneficio y bienestar de todos. El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) en los ámbitos educativos, debe asociarse preferentemente con el diseño de proposiciones de aprendizaje que sean efectivas, actuales y modernas (en un sentido de época) y estimulantes, pero rehuyendo cualquier tentación de control o sistematización absoluta del acto educativo. Las potencialidades y posibilidades que nos ofrecen estas tecnologías encierran un riesgo epistemológico grave como seria el confundir la educación con la fabricación de los otros, olvidando quien es el verdadero sujeto de la educación y el carácter libre y autónomo de éste. La fuerza de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´s) en los ámbitos educativos radica en su capacidad de innovación en el diseño de proposiciones de aprendizaje; su debilidad en la libertad del sujeto de la educación y en la misma impredecibilidad del acto educativo. En este contexto, Meirieu menciona:

En suma: la segunda exigencia de la revolución copernicana en pedagogía consiste en reconocer a aquél que llega como una persona que no puedo moldear a mi gusto. Es inevitable y saludable que alguien se resista a aquél que le quiere “fabricar”. Es ineluctable que la obstinación del educador en someterle a su poder suscite fenómenos de rechazo que sólo pueden llevar a la exclusión o al enfrentamiento. Educar es negarse a entrar en esa lógica (Meirieu, 1998: 75).

En nuestro sistema cultural los medios de enseñanza se desarrollan como consecuencia de las necesidades sociales del ser humano y en especial por el carácter científico del aprendizaje y la enseñanza. Ellos deben servir para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los académicos y estudiantes, en ningún momento para deshumanizar la enseñanza. Los medios no deberán sustituir la función educativa y humana del profesor, ya que es él quien dirige, organiza y controla el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es fundamental que los profesionales de la educación comencemos a plantearnos no solo la forma en que los medios instruccionales y en especial las nuevas tecnologías de la información han sido incluidas en los documentos y en la cotidianeidad del aula hasta el momento, sino también como es necesario que realmente sean incorporados. Algo es seguro, debemos estar dispuestos a redefinir de alguna manera nuestro rol asumiendo que esto supone un riesgo que debemos estar preparando a asumir en cuanto al uso de los medios instruccionales como técnicas y métodos de enseñanza. El educador, pues, ha de transformarse en diseñador, gestor, animador, y asesor, de experiencias de aprendizaje que no están condicionadas por el horario, por la distancia o por su propias limitaciones personales; ante esto el docente debe navegar contra la corriente y así fomentar la creatividad, educar para la diversidad, generar experiencias compartidas y contextualizadas. Por consiguiente, los medios instruccionales deben y pueden colaborar activamente en los procesos de cambio activamente en el sistema educativo.
Las estrategias didácticas: estrategias de enseñanza y las estrategias de aprendizaje. Las estrategias de enseñanza tienen una doble utilidad: la primera, promover la mayor cantidad y calidad de aprendizajes significativos, lo cual implica un valor pedagógico indiscutible; y la segunda, para introducir a los estudiantes cómo elaborarlas, de tal manera que posteriormente, con ayudas, explicaciones y ejercitaciones apropiadas lleguen a aprenderlas y utilizarlas como estrategias de sus aprendizajes. Lo primero que pensamos los maestros es ¿contenidos o estrategias? Y la respuesta es sencilla: hay que enseñar ambas cosas. Para que el conocimiento se utilice de forma que permita interpretar nuevas situaciones, pensar, razonar y aprender; los alumnos deben elaborar y cuestionar lo que se les enseña, examinar la nueva información con relación a las informaciones pasadas y construir las nuevas estructuras de las ideas. El procesamiento profundo sólo ocurre cuando los estudiantes transforman o expresan el conocimiento en su propio lenguaje y lo ajustan a su esquema previo para ese conocimiento. La enseñanza de estrategias es suscitar una motivación fuerte para utilizarlas. El primer paso es introducir una estrategia: ¿cómo usar esa estrategia? ¿por qué me será útil usarla? y ¿cuándo la puedo usar?. El segundo paso es hacer comparaciones y/o ventajas de una situación de aprendizaje con estrategias y sin estrategias; y el tercer paso, discutir con los estudiantes el por qué se introduce y se práctica esa estrategia. Por otro lado, las estrategias de aprendizaje ayudan a nuestros estudiantes a conocer y utilizar un procedimiento o más, para solucionar un trabajo concreto, desde actividades que podamos plantearles, las cuales irán encaminadas a asegurar la correcta aplicación de ese procedimiento, repitiendo los pasos correctos de su utilización. Pero si además favorecemos el análisis de las ventajas de un procedimiento o la reflexión sobre cuándo y por qué es útil, valorando el proceso de resolución de la tarea, estaremos enseñándole a “aprender a aprender”, que es uno de los objetivos más valorados y perseguidos en la educación.
La identidad. En el ámbito educativo, la identidad se manifiesta como la toma de conciencia de las diferencias y las similitudes referidas a comunidades, grupos sociales y entidades con procesos históricos similares o disímiles. El tratamiento a la dimensión identitaria de la educación implica la cosmovisión integral de los diferentes ámbitos de resolución social, natural y cultural del fenómeno, donde las relaciones del pasado y del presente se resumen en las culturas, proyecciones espirituales, imaginario social, formaciones políticos sociales, modos de producción y de vida; que han adoptado desde el pasado formas económicas, sociales y culturales propias. En este contexto, Linares (2006)[1] afirma que concebimos a la identidad universitaria, como el conjunto de repertories culturales compartidos por la comunidad universitaria, a partir de los cuales se definen a sí mismos, orientan sus acciones y otorgan sentidos a sus prácticas cotidianas. Entendida así, la identidad universitaria, no resulta del simple hecho de ser miembros de la comunidad educative, sino de un proceso social que implica conocer y compartir los valores, al historia, las tradiciones, los símbolos, las aspiraciones, las prácticas cotidianas y los compromisos sociales que conforman el ser y quehacer de la universidad. Luego entonces, el sentido de pertenencia que significa conocer y reconocer en aquello que identifica a la institución y actuar conforme a los lineamientos establecidos por ésta, surge y se desarrolla en la interacción cotidiana de los universitarios entre sí. Como toda identidad, la universitaria se manifiesta en dos niveles: el simbólico y el de conciencia. El primero esta constituído por los símbolos institucionales heredados en el desarrollo de nuestra educación, y el nivel de conciencia consiste en la internalización tanto del significado de los símbolos, como de los fines y compromisos sociales que se espera de cualquier institución de nivel superior panameña.
La identidad universitaria es una virtud que debe fortalecer a toda persona que ha tenido la oportunidad de dormarse profesionalmente en una institución de cultura abierta al tiempo y al conocimiento. La identidad es tener plena conciencia de ser integrante de una comunidad universitaria, es decir, sentir, participar y estar vinculado permanentemente y activamente a las acciones y valores que le son comunes a los universitarios. Es un sentimiento de lealtad, respeto, agradecimiento, orgullo y responsabilidad, para contribuir al engrandecimiento institucional. A su vez, la identidad incluye el sentido de pertenencia por tener o haber tenido el privilegio de estudiar en la universidad, de haber obtenido un título o un grado, de tenerla todavía en la memoria, acompañada de nostalgia y reminiscencia del pasado como estudiante. La pertenencia también se expresa mediante acciones que promuevenlos valores universales. En esta situación los egresados ostentan con orgullo los pines con los símbolos de la institución universitaria. El orgullo institucional por su parte, es la satisfacción de pertenecer a una institución de prestigio, es el amor y respeto por la institución educative que lo alberga o bien que lo formó profesionalmente. Es también el compromiso de cumplir con la ética universitaria que se sintetiza en el juramento del examen de grado. Los símbolos evocan pues, valores, y motivan los sentimientos de identidad, de orgullo y de pertenencia. En este contexto, para la contrucción de la identidad universitaria panameña, deberemos incentivar una serie de valores como: cientificidad, humanismo, preeminencia de la cultura, igualdad, libertad, autonomía, calidad, excelencia, ayuda mutua, apertura, integración, entre otros; convirtiéndose en los principales ejes conductores y orientadores del desarrollo institucional educativo.
La ética. Tiene que ver con un conjunto de valores y principios, que relacionan la moral y honestidad con la que un individuo emprende, desarrolla y culmina una determinada profesión universitaria. El quehacer sustancial de la universidad es procurar un ambiente que favorezca el desarrollo y la realización de todos sus integrantes, y a través, de ellos beneficiar la sociedad entera. La ética universitaria tiene a su cargo mostrar los medios y componentes necesarios para la construcción de ese ambiente. Uno de los elementos indespensables de la ética universitaria que deberá existir en cualquier centro educativo, es el compromiso con la verdad por el ejercicio de pensamiento. La institución universitaria debe siempre comenzar por abrir las puertas que nos conducen a un mundo de verdades y no de falsedades. En esta dinámica, De la Isla menciona:

Así como todo sistema filosófico se inicia con el problema de la verdad, de la legitimación del conocimiento para justificar otras incursiones en la cosmología, en la metafísica, en la estética…así la universidad debe empezar por abrir la puerta que conduce al mundo de verdades y no de falsedades… el deber ético más importante de la universidad es mostrar, iluminar a los estudiantes la puerta de la caverna para salir de ella y auxiliarlos en la escabrosa y dolorsa demostración y reconocmiento de las sombras como sombras. (De la Isla, 2004: 2-3).

Hay algunos medios indispensables para la formación de una conciencia ética en la educación. Siguiendo al autor (2004: 6), nos dice por la esencia del quehacer universitario, la evidencia intelectual ha de ser el medio más poderoso. Ningún problema existe para demostrar la dignidad intrínseca de los seres humanos, el derecho que tienen a ser tratados como iguales, el derecho, por el sólo hecho de ser personas, de poder disponer de todos los elementos para formular y realizar su proyecto de vida. Otro medio indispensable para la formación ética de responsabilidad social (que debería ser un requisito para entregar el título universitario), es la práctica de la justicia institucional. Una universidad forma hábitos, actitudes justas, si es un centro educativo donde gobierna la razón y se vive la justicia: un lugar en el que los estudiantes puedan encontrar los medios y oportunidades convenientes para su desarrollo personal en los planos intelectual, estético, espiritual y moral. Donde los maestros investigan, generan y comunican conocmientos, muestran caminos deseables con sus propias vidas, comunican a sus alumnus el placer de saber, pero también disponen de posibilidades económicas académicas y culturales para crecer y proyectar su crecimiento. Allí los funcionarios están preparados para organizar, decidir, ordenar, innovar, gobiernan y se encargan de ordenar fines y medios de la universidad en todos sus niveles, y los individuos de la administración y de servicio hacen muy bien lo que les corresponde pero reciben un salario “justo”, y ademas cuentan con elementos para cultivarse y poder ascender a desempeños más deseables y de mayor calidad (De la Isla, 2004: 6-7). Otro elemento muy importante para la formación de una conciencia éticamente responsable es un verdadero servicio social. El estudiante debe tener conocimiento de la realidad nacional: las hirientes diferencias sociales, la angustiosa pobreza de la mayoría junto a la obscena abundancia de unos cuantos, el drama del desempleo, la desesperación de los que carecen de hogar o de un simple refugio, los obligados a un trabajo humillante por la necesidad, los marginados de los servicios de salud, de educación, de posibilidades mínimas de una vida con elemental dignidad… Los estudiantes todos deben conocer esta realidad y, mejor todavía, deben experimentarla y procurar solucionarla según sus posibilidades. Los universitarios deben retribuir a la sociedad, por lo menos, en la medida de lo que han recibido (De la Isla, 2008: 6-7). En este contexto, la universidad panameña deberá transformar el mundo educativo por la gran calidad de una buena parte de sus profesores, de sus investigadores, de sus estudiantes y sus egresados. Deberá realizar su misión, instalada como conciencia crítica de la sociedad, con su labor ética, con su voz fuerte y autorizada por su libertad, independencia y autonomía, por su honestidad y por la defensa de los grandes bienes de todos los ciudadanos panameños.


II. La metodología docente en la enseñanza de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC`s).
La metodología de enseñanza que se desarrolle debe caracterizar por cuestionar el monopolio del libro de texto como fuente única del conocimiento y estimular en el alumnado la búsqueda de nuevas informaciones a través de variadas fuentes y tecnologías, así como la reflexión y el contraste crítico permanente de los datos. Enseñar con ordenadores en una perspectiva constructivista significa plantear problemas para que los propios estudiantes articulen planes de trabajo y desarrollen las acciones necesarias con la tecnologías cara a construir y obtener respuestas satisfactorias a los mismos de forma que aprendan a expresarse y comunicarse a través de las distintas modalidades y recursos tecnológicos. Frente al aprendizaje como una experiencia individual el reto es utilizar la tecnología para generar procesos de aprendizaje colaborativo entre los alumnos.
Según Cabero (2000), las características en general de las TIC´s empleadas en la educación son: inmaterialidad o virtualidad, interconexión, interactividad, instantaneidad, gran calidad de imagen y sonido, posibilidad de digitalización, innovación, penetración en todos los sectores, creación de nuevos lenguajes expresivos, potenciación a una audiencia segmentada, tendencia a la automatización, diversidad y, capacidad de almacenamiento y catalogación. En cualquier caso, las TIC´s aportan una serie de posibilidades nuevas cuyas potencialidades es necesario explotar que podríamos resumir en:
a) Fácil acceso a todo tipo de información, sobre cualquier tema y en cualquier formato (textual, icónico, audiovisual).
b) Disponibilidad de todo tipo de instrumentos para procesar todo tipo de datos.
c) Canales de información inmediata síncrona o asíncrona a nivel global.
d) La posibilidad de automatizar gran cantidad de bases.
e) La interactividad de automatizar gran cantidad de tareas.
f) La interactividad en casi todos los aspectos.
g) Homogeneización (relativa) de códigos y formatos.
h) Internet aporta en particular: descentralización, globalización, fácil actualización y poder de comunicación.
En este contexto, a continuación se señalan tres puntos esenciales que debe tener la dimensión metodológica tecnológica:
1) Asesoramiento en el uso de recursos. Los medios coadyuvan a conformar los esquemas mentales y actúan como mediadores entre la realidad y la estructura mental.
2) Asesoramiento en el uso eficaz y eficiente de las herramientas tecnológicas e instrumentos informáticos, proponiendo en el uso de las TIC´s como medio de comunicación.
3) Dar ejemplos en la selección, uso y organización de los recursos tecnológicos educativos.
Nuestro alumnado se desenvuelve en un mundo interactivo, es decir, donde la relación con otros individuos será primordial. Es por esto que, enseñar a pensar, a comunicarse y a interactuar, son objetivos primordiales en la enseñanza. La utilización de técnicas de aprendizaje variadas pueden ser una herramienta útil para ayudar al estudiantado a desarrollar tan importantes destrezas.












[1] Conferencia presentada por el Mtro. Alejandro Linares Zarate, en el marco de las Jornadas Educativas de la Universidad Autónoma del Estado de México, 30 de marzo de 2006.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario